Adán
y Eva en el Paraíso Terrenal
Wenzel
Peter
(Karlsbad
1745 - Roma 1829).
Adán
y Eva en el Paraíso Terrenal.
Lienzo
al óleo.
336
x 247 cm
Inv.
41266
El
enorme lienzo representa el momento culminante de la carrera de
Wenzel Peter, pintor animalista, es decir, especializado en un género
muy singular, que le llevó a reproducir con extraordinario
naturalismo, animales de especies muy varias, "fotografiados"
por decirlo así, en sus gestos estáticos o de lucha. El Paraíso
Terrenal es la prueba de un virtuosismo más elevado, ya que el
artista reúne alrededor de las figuras de Adán y Eva, las de más
de doscientos animales de todo el mundo, reproducidos no sólo con
habilidad pictórica, sino también con conocimientos profundos y
precisión científica.
En
1831 Gregorio XVI (pontífice desde 1831 hasta 1846) adquirió veinte
obras del pintor austriaco Wenzel Peter para adornar la Sala del
Consistorio en el Apartamento Papal de representación.
Fuente:
Museos Vaticanos
Pecado Original y Expulsión del Paraíso terrenal
Pecado Original y Expulsión del Paraíso terrenal
(Génesis
3,1-13; 22-24)
"La
serpiente era el más astuto de todos los animales del campo que
Yahveh Dios había hecho. Y dijo a la mujer: "¿Cómo es que
Dios os ha dicho: "No comáis de ninguno de los árboles del
jardín?". Respondió la mujer a la serpiente: "Podemos
comer del fruto de los árboles del jardín. Mas del fruto del árbol
que está en medio del jardín, ha dicho Dios: No comáis de él, ni
lo toquéis, so pena de muerte". Replicó la serpiente a la
mujer: "De ninguna manera moriréis.... seréis como dioses,
conocedores del bien y del mal". Y como viese la mujer... tomó
de su fruto y comió, y dio también a su marido." (Génesis
3,1-6)...Y le echó Yahveh Dios del jardín de Edén...y habiendo
expulsado al hombre, puso delante del jardín de Edén querubines, y
la llama de espada vibrante, para guardar el camino del árbol de la
vida". (Génesis 3,23-24)
Miguel
Ángel representa simultáneamente el Pecado original (Génesis 3,
1-13) y la expulsión de Adán y Eva del Paraíso terrenal (Génesis
3,22-24), dos momentos que en la narración bíblica se encuentran
claramente divididos, mostrando juntos la causa y el efecto. Ambos
episodios se hallan separados por el árbol del bien y del mal, en
torno al que se enrolla la serpiente que tiende el fruto prohibido a
Eva, quien desobedeciendo a la orden del Señor, lo agarra y se lo
come, tras ofrecerlo también a su compañero. En otro lado del
recuadro, los progenitores, expulsados por un ángel con la espada
desenvainada, se alejan del Paraíso terrenal, adolorados y
encorvados por el remordimiento del pecado cometido.
Imágenes y textos de Museos Vaticanos
Imágenes y textos de Museos Vaticanos


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